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Disfrutar de un buen Té

Un acto tan común para muchos, como preparar una simple taza de té, tiene varios secretos por pocos conocidos. La idea es potenciar al máximo las bondades de esta bebida, que junto con entregar enormes beneficios para la salud, también puede ofrecer más y mejores niveles de satisfacción. Todo con detalles tan sencillos de implementar en tu vida diaria.

Los que más saben de té tienen sus grandes secretos, los que con gusto, comparten. Una pionera en el consumo y preparación del té, Ximena Larrea, dueña de Le Flaubert, uno de los salones más importantes de la capital, habla de grandes pequeños detalles que pueden mejorar el proceso llevándolo a niveles más altos de apreciación para el consumidor.

“El secreto más importante, además de la elección correcta del té, está en el agua. Sí, el agua marca una diferencia decisiva a la hora de su preparación. El agua tiene decenas de minerales y químicos los que le pueden quitar a esta bebida color y sabor. Es algo básico y que si no se tienen conciencia de aquello se puede malograr el resultado final” dice. Una opción es un filtro que se compra en cualquier supermercado y se instala en el ducto o llave del agua; o en su defecto se puede emplear agua mineral. “El agua mineral ofrece grandes beneficios al entregar el soporte más importante al té, pero al mismo tiempo bajo un espectro neutro lo que permite apreciar todas las bondades del té elegido”.

También es importante la correcta elección del tipo de té que se desea consumir. Si es un té para estar más alerta, para relajarse, para bajar de peso, etc... También hay que informarse sobre la correcta dosificación: esto es, qué cantidad de gramos de hojas o bolsitas es apropiado para determinada cantidad de agua. “La idea, dice Ximena Larrea, es que haya proporcionalidad en este gesto para que el agua se impregne de la cantidad justa de sabor, color y aroma de cada selección de hojas de te”, dice.

Otro tema importante es saber la temperatura a la que se debe calentar el agua, la que puede variar desde los 75 a los 90 grados, así como también la cantidad de tiempo que la dosis de té debe permanecer en el agua. “No se trata de dejar todo el tiempo que deseemos la carga de té, hay márgenes que varían por cierto con el tipo de hoja. Ahí, también se marca una buena diferencia y por cierto que el producto final puede ser mucho mejor”, comenta Ximena Larrea. Si se deja más tiempo en la tetera, dice, el té deja de ser una bebida suave al paladar y se convierte en un producto más amargo, debido a la presencia agentes llamados taninos.

 

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